1992: los Juegos que la abrieron al mar
La designación olímpica de 1986 disparó la mayor transformación de la ciudad moderna: se derribaron las fábricas del frente marítimo, se crearon cuatro kilómetros de playas y se abrió la villa olímpica del Poblenou. Los Juegos de 1992 se recuerdan como un modelo de regeneración urbana.
La ciudad hacia el mar
El litoral industrial se convirtió en paseo, puerto olímpico y playas: la Barcelona que hoy vendemos al mundo —ciudad con playa— nació en esos seis años de obras.
Montjuïc y la infraestructura
El anillo olímpico de Montjuïc, el palau Sant Jordi y las rondas de circunvalación cambiaron la escala de la ciudad: las Rondas siguen siendo el esqueleto del tráfico barcelonés.
El efecto
Las habitaciones hoteleras se duplicaron en una década y la ciudad pasó de destino industrial a top mundial: el turismo masivo de hoy es, en buena parte, herencia de aquel verano.