Barcino romana
Hacia el año 15 a.C. los romanos trazaron sobre el pequeño cerro de Mons Taber un castrum que se convertiría en la colonia Faventia Julia Augusta Pia Barcino. Era una ciudad pequeña —vecina de la poderosa Tarraco—, pero bien situada y con puerto.
Lo que queda a la vista
El casco antiguo conserva la trama romana: el cardo y el decumano se cruzan donde hoy está la plaça de Sant Jaume, y tramos de muralla viven empotrados en la catedral y en calles como la Tapineria. La plaza Vila de Madrid enseña su necrópolis.
El subsuelo del MUHBA
Bajo la plaça del Rei, el museo de historia baja a la Barcino entera: lavaderos, talleres de vino y calles interiores de la colonia, recorribles pasillo a pasillo. La mejor visita para entender de dónde salió todo.
El nombre
La ciudad prerromana se llamaba Barkeno en acuñaciones ibéricas; los romanos la hicieron Barcino y la tradición medieval la colgó del general cartaginés Amílcar Barca, leyenda bonita sin pruebas. Barna y BCN son los apodos de hoy.