Historia de Barcelona: de Barcino a la ciudad global
Pocas ciudades europeas pueden contar su historia en el mismo lugar durante dos mil años: la plaza donde hoy se sientan el ayuntamiento y la Generalitat era ya el foro de la Barcino romana. Barcelona ha sido colonia, condado, puerto de un imperio mediterráneo, fábrica y capital olímpica.
Esta guía ordena los capítulos esenciales —los romanos, los condes, Cerdà, el modernismo, la guerra, 1992 y el presente— para entender la ciudad que se pisa. Los datos vienen de las fuentes municipales y de la historiografía clásica; el relato, nuestro.
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Barcino romana
La colonia amurallada sobre Mons Taber: el origen documentado de la ciudad.
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Condado, Corona y siglo de oro medieval
De la Marca Hispánica a capital mediterránea: los siglos que hicieron la ciudad.
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1714: el sitio y la ciudadela
La derrota que reordenó la ciudad: murallas derribadas y una fortaleza para controlarla.
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El plan de Cerdà y el Eixample
1848-1860: la cuadrícula con chaflanes que inventó el urbanismo moderno.
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La era del modernismo
1888-1930: la ciudad de Gaudí, Domènech i Montaner y la burguesía industrial.
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Guerra civil, franquismo y resistencia
1936-1975: revolución, bombardeos, represión del catalán y la Transición.
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1992: los Juegos que la abrieron al mar
La ciudad que se dio la vuelta: playas, anillos olímpicos y proyección mundial.
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Barcelona hoy
Capital cultural, polo tecnológico y debate turístico: la ciudad del siglo XXI.
Preguntas frecuentes
¿Se puede ver la Barcelona romana hoy?
Sí: la muralla junto a la catedral, la necrópolis de la plaza Vila de Madrid y sobre todo el subsuelo romano del MUHBA bajo la plaça del Rei, que recorre la colonia entera.
¿Por qué el Eixample tiene esquinas en diagonal?
Son los chaflanes del plan de Cerdà (1860): pensados para visibilidad y giro de vehículos, hoy definen la imagen de la ciudad y sus mejores plazas.
¿Qué transformó los Juegos de 1992?
Devolvieron el frente marítimo a la ciudad: fábricas derribadas, playas creadas, la villa olímpica del Poblenou y el anillo de Montjuïc, más las rondas que hoy ordenan el tráfico.